RUTAS TEMÁTICAS

RT- 1
RUTA DE LA PAU
(Ruta de la Paz)

Capítulo extraído de la guía RUTA DE LA PAU,
Autor: Joan Pallarès-Personat

Notas históricas

Vamos por partes, no queremos entrar en especulaciones de migrada validez historiográfica, de bregas entre íberos ilercavones, medio celtiberitzados, contra romanos recién llegados; tampoco en tiempos de la Catalunya islámica, cuan el año 788, Sa'id ibn Hussain, sublevado en los Puertos llega a ocupar y dominar Turtusha, sede del valiato.


Poblado ibérico en el collado del Moro. Foto: J.M. Jerez

Si el propio alarb 'Abd ar-Rahman III pasa a caballo el río Canaletes a comienzos del siglo X, a mediados del XII lo hacía el conde catalán Ramon Berenguer IV, quien precisaba dominar la Terra Alta para enlazar sus reinos recientemente conquistados de Tortosa con los de Lérida y Aragón.

También hubieron peleas - eso que ahora denominaríamos como guerras civiles- entre la gente del Islam, Pero cuando llegaron los cristianos, las pugnas consecuencia de las interpretaciones que cada uno hacía de donaciones, dominios y privilegios otorgados por el conde que mandaba, hicieron que los del orden de los templarios primero, después la de los hospitalarios, y siempre las nobles y honorables familias Montcada, Entença y alguna otra, provocasen peleas tales que en Corbera, la Fatarella y otros pueblos de la Terra Alta, sin duda allá por el siglo XIV echaron a faltar los "tiempos de los moros" como período verdaderamente pacífico.

Però d'Urrea, un arzobispo guerrero más militar que capellán, allá por el 1463 cuando la guerra civil de Joan II redujo por las armas Ascó, Batea, Vilalba, la Fatarella, Corbera... y entre 1611 y 1616 los hermanos Clua, Llorenç y el Bord, uno "nyerro" y el otro "cadell", bandizaron a gusto, se pelearon, juntaron jóvenes moriscos a su grupo y dejaron a los contemporáneos Trucafort, Tallaferro, Serrallonga, el Sastre Domingo o al Batlle d'Alós como verdaderas hermanitas de la caridad.

En el 1640 "cuando se alborota la Tierra" y De Guzman, alias "Conde-Duque de Olivares", quería "reducir estos reynos al estilo y leyes de Castilla" hacía un par de años que en la Terra Alta se quejaban de las fechorías de los mercenarios castellanos, lombardos, valones, suizos o flamencos al servicio de Felipe de Austria los cuales saqueaban iglesias, tiroteaban el Rector del Pinell o daban el trigo de los payeses a los caballos.

Los años 1642 y 1643 fueron especialmente duros, el sitio de Batea duró cuatro días, los soldados mataron, violaron, incendiaron, arrasaron por doquier, ninguna población se libró de sus fechorías.

Desplazado al Norte el frente de lucha, partidas de miqueletes de la Fatarella y Vilalba resistieron hasta el 1685, como Pere Benavent o Joan Tarragó, los cuales acabaron siendo capturados y colgados. Nuevamente la guerra asoló la comarca, Felipe de Borbón acabó con las libertades nacionales de Catalunya el 1714, el período más duro aquí fue hacia el 1707, cuando el Marqués de Los Vélez asoló la comarca. Vencida Catalunya, aún el "capçanenc" Carrasclet se aferró durante algún tiempo, con un nutrido grupo, en la Terra Alta, su resistencia fue épica.

Cuando los ejércitos napoleónicos, a principios del siglo XIX, ocuparon las principales plazas, los jefes del ejército español, que tendían más a la huida que a la lucha, tenían buena base en puntos alejados del paso y tenían la Terra Alta como cuartel general, mientras los guerrilleros les hacían el trabajo plantando cara al enemigo donde era preciso hacerlo.

Realistas, descontentos, partidas de la fe, Marañón fraile Trapense, mil y un personajes surcaron estas tierras en los años siguientes, fue en la primera de las guerras carlistas cuando entre 1837 y 1838 Gandesa alcanzó renombre por todas partes, tanto por los ataques encarnizados del carlín Cabrera como por la defensa a ultranza de los liberales Arrea, Franquet o la mítica Lluïsa d'Ara, posteriormente baronesa de Purroy.

Gandesa padeció siete sitios y finalmente se tubo que evacuar, pero el ayuntamiento de Arnes fue quemado, Batea atacada y mil y una batallas, en Prat, en la Creu de Saboga, aquí y allá, marcaron una guerra en la cual los convoyes de abastecimiento y las tropas de socorro eran el flanco más débil.

Y bandoleros entre guerras, el Moro de Xerta, los temibles hermanos Felicianos de Gandesa, muy conocidos, muchos otros desconocidos, Curro, los Matiners o la última guerra carlista con nuevas y sangrantes batallas, con el general liberal Despujols derrotando Alfons, el príncipe carlista, en los alrededores de Gandesa, o el canto del cisne de Panxampla, alfarense y matón, más amante de verter sangre que de desarrollar ideas, verdaderamente el último trabucaire de Catalunya, fusilado en Tarragona el 1883.
Aún antes de hablar de la Batalla del Ebro deberíamos mencionar los "Fets de la Fatarella", ocurridos poco antes, el Enero de 1937, cuando los payeses locales, con el apoyo de la UGT y Esquerra Republicana de Catalunya, se opusieron con las armas en la mano a la mala aplicación que querían hacer de los decretos de colectivización los anarquistas de la CNT-FAI. La batalla sangrienta acabó con medio centenar de víctimas. Después, epílogo de la Batalla del Ebro, habría que recordar las acciones de los maquis encabezados por La Pastora de la Vallivana, que los años cuarenta se adueñaron, como había hecho medio siglo antes Panxampla, de los Puertos y bajaban a la carretera a dar "golpes de mano" contra camiones de abastecimiento.



La batalla del Ebro

Se dice que las grandes batallas de la historia nunca han podido tener como escenario nuestro país, Catalunya, porque su configuración geográfica es muy poco apta para desplegar en ella uno -o, naturalmente, dos- grandes ejércitos. Quizá la apreciación es verdadera, pero aún lo es más la que, de todas las comarcas catalanas, la menos adecuada para desplegarse un ejército es la Terra Alta.

En cambio, de forma bien paradójica, la mayor batalla que nunca se ha librado en Catalunya, la más sangrienta, la más larga, la que ha producido mayor número de bajas entre los combatientes, la más mortífera y letal, se denomina Batalla del Ebro y tubo como escenario la comarca de la Terra Alta, allá donde todas las guerras sostenidas en tierra catalana han dejado huella, allá donde a menudo los episodios bélicos se han escrito en letras mayúsculas.

Batalla del Ebro? Es un concepto a revisar. Las primeras horas -y las últimas- tuvieron por escenario la llera del río Ebro, después casi todos y cada uno de los 116 días que duró la batalla, fue en la Terra Alta donde se vertió la sangre y la metralla, donde se llenaron de cadáveres las trincheras y los campos, donde se vivió la angustia en el parapeto y se inmoló una generación entera...

Ahora y hoy, pasados sesenta años de los hechos, ponerse a revisar conceptos debe ser demasiado tarde. En la Terra Alta todo llega tarde, habrá que dejarlo, pues, en Batalla del Ebro.


Gandesa y sierra de Cavalls. Foto: J.M. Jerez

Sierra de Pàndols. Foto: J.M. Jerez

Entrando de lleno en la Batalla del Ebro hay que empezar diciendo que la guerra iniciada por los militares fascistas en África al revelarse contra el orden legal el 18 de Julio de 1936 produjo una espiral de reacción-represión con asesinatos arbitrarios contra personas de derechas en todos los pueblos de la comarca.

En Marzo de 1938, al producirse el hundimiento del Frente de Aragón, el ejército franquista partió en dos el territorio republicano al avanzar por la orografía duramente irregular del Maestrat y llegar al mar por Vinaròs el Viernes Santo, Abril de 1938. Soldados fundamentalmente navarros, italianos de la División Litorio y marroquíes fueron los que ocuparon la Terra Alta, realizando un feroz represión contra la población fiel a la República que no havia huido.

El frente de guerra en Catalunya se estabilizó el mes de Abril de 1938 en la línea de los ríos Segre y Ebro, así continuaría tres meses y medio, hasta las doce y cuarto de la madrugada del día de San Jaime, el 25 de Julio de 1938.

Con la idea de formar una fuerza suficiente para lanzar una ofensiva seria que parase el enemigo en su marcha sobre Valencia y recuperar el contacto y les comunicaciones con la zona centro, el gobierno de la República movilizó en Catalunya todos los hombres que aquel año habían de hacer los 18 y los menores de 40 y amnistió a prófugos, desertores y emboscados que se presentasen al alistamiento. Se adiestraron, más o menos secretamente, a lo largo de dos meses a soldados de ingenieros a construir puentes, maniobrar en barcazas y todas cuantas artes constructivas se podían efectuar con improvisación y provisionalidad para el paso de un caudal de agua tan importante como es el Ebro. También se trabajó, y parece que acertadamente, en confundir el enemigo sobre las intenciones, características, día y lugar del ataque, labor costosa teniendo en cuenta los quintacolumnistas, pero imprescindible si se quería tener éxito aprovechando el factor sorpresa.

Desde el 19 de Julio, de manera muy discreta, las unidades iban concentrándose en determinados lugares cerca del río, hombres, vehículos, material e impedimenta llegaron a obstruir los caminos y carreteras de la orilla izquierda catalana del Ebro.


Paso del Ebro de tropas republicanas el 25 deJjulio de 1938
Foto: http://www.guerracivil1936.galeon.com/ebre.htm

En una noche descrita de diferentes maneras, pero parece que tibia, serena y sin luna, justo a las doce y cuarto de la madrugada los primeros soldados de la República cruzaron el río.


La maniobra se produjo en varios puntos y de diferentes maneras, a vado, nadando o en barcazas se cruzó la corriente de agua y rápidamente los soldados de ingenieros construyeron puentes provisionales que permitieron al alud de hombres de infantería y, cuando fue posible, material pesado, artillería, intendencia, etc.

Sin ánimos de ser exhaustivos en la enumeración de las unidades participantes, los concentrados en el paso del río eran cerca de 80.000 soldados con el apoyo de 80 baterías de artillería y aviones moscas y chatos, la CCXXI Brigada Mixta de la 42 División cruzó por el Sur de Mequinensa; la CCXXVI, la CCXXVII y la LIX de la misma lo hicieron por un vado a 3 Km. al Norte de Faió. De la 3 División las brigadas mixtas XXXI y XXXII lo hicieron por Riba-roja y por Flix respectivamente y de la 35 la XI bm por Ascó.
Más abajo del río, toda la 11 División pasó por Ginestar y sus alrededores en un amplio frente y fue la X Brigada Mixta de la 46 División la protagonista de la divulgada fotografía del paso del río en Benifallet y enfrente del castillo de Miravet.



Ataque republicano

Mucho más abajo, en el frente de Amposta, la XIV BM de la 45 División realizó el paso del río, pero fue clavada por los tabores de regulares en las propias orillas del río, no llegó a la terraza fluvial y se tubo que retirar dejando la mayor parte de los efectivos tirados en el margen del río.

Ya de buen principio los soldados franquistas que estaban en la orilla izquierda del río fueron rápidamente capturados y algunos huyeron a la desbandada. Aquel 25 de Abril hacia tres meses y medio que estaban en un frente tranquilo, con la seguridad relativa de la separación fluvial de las fuerzas que les habían hecho bajar las precauciones; el ataque rápido y sigiloso, sin ruidos artilleros ni sobresaltos, aún aumentó la sorpresa.
A las dos de la madrugada el jefe del sector, el superior de las fuerzas marroquíes Juan Yagüe, recibió las primeras noticias del ataque y hasta el anochecer del mismo día 25 no sería consciente y conocedor del alcance real de la ofensiva, ni de la envergadura de las fuerzas que tenía enfrente, hasta entonces pensaba, incluso, que podría tratarse seguramente de una maniobra de diversión para enmascarar un ataque de mayor envergadura en el frente del Segre como había hecho creer la contrainformación del servicio secreto republicano.

Anécdotas de los primeros momentos no faltan, como la del oficial republicano Avel·li Artís -Tisner para las letras catalanas- que capturó en la Fatarella un general franquista en calzoncillos, cuando dormía plácidamente con su esposa; o el rector de Corbera, que informado a mitad de la misa que subían los soldados republicanos huyó corriendo sin terminarla, o la recurrente y oída mil y una veces, del moro ahogado dentro de un tonel de vino en Gandesa, del cual bebieron sin darse cuenta todos los soldados republicanos que lo explican.


Contraataque franquista

A pesar del desconocimiento que Yagüe tenía del alcance del ataque, la reacción de la aviación franquista no se hizo esperar y la misma mañana la aviación ya bombardeaba y ametrallaba las columnas que avanzaban a pie, cargados con todo el armamento y material, e impedía el paso del río a los vehículos que podían aligerar la marcha de los infantes.

Rápidamente Ascó, Riba-roja, Flix, la Fatarella, Benissanet, Miravet o el Pinell de Brai cayeron en manos del ejército de la República que también alcanzaba los vértices y las alturas importantes de las sierras de la Fatarella, Pàndols y Cavalls. La madrugada del 26 de Julio, pasadas las primeras veinticuatro horas del inicio de la ofensiva, la IX Brigada Mixta republicana se situaba en el cementerio de Prat de Comte, Gandesa era primera línea de fuego y explotaba su polvorín.

A media tarde, el Ebro creció inusualmente, los franquistas, dueños de los embalses de Camarasa, la Sotonera, Barasona, Beloué, la Peña y Ardisa abrieron sus compuertas y la riada provocada hizo que, al anochecer, el nivel de las aguas estuviese dos metros por encima del nivel del mediodía, incomunicando las unidades que habían cruzado el río y aislándolas hasta el día 28 que bajó el nivel.

Entretanto los franquistas no se contentaron con la maniobra del agua, sino que rápidamente mandaron refuerzos a la zona, la mayoría llegaron en el tren de la naciente línea de la Val de Zafán, construida hasta Bot, pueble que fue estación receptora de tropas y materiales así como centro de evacuación de heridos.

Una de las unidades llegadas, que tendría un papel importante en la batalla defendiendo el sector de Vilalba dels Arcs, fue el singular Tercio de Requetés de Nuestra Señora de Montserrat, que había estado bastante tiempo al inactivo frente extremeño y que sería el que más bajas tendría a lo largo de la batalla.

Aunque aislados, los republicanos no pararon la ofensiva, la 13 División estuvo a punto de cortar la carretera de Bot a Gandesa en el sector de la Plana, la IX BM de la 11 División prosiguió aquel ataque.

Y así fueron los días 27, 28, el 29 de Julio -ahora ya comunicada la vanguardia con la retaguardia republicana- y el 30 -con una Gandesa evacuada, con combates en los alrededores y casi cercada- o con el punto de máximo avance republicano, la ermita de Sant Josep, a tiro de fusil de Bot, ocupada durante unas horas por combatientes de la C Brigada Mixta, mandada por Aguado, que no pudieron sostener la posición por los ataques de los marroquíes del 6º Tabor de regulares y de la 6ª Bandera de la Legión.


Ermita de Sant Josep, muy cerca de Bot. Foto: J.M. Jerez

partir de este momento, mientras Franco personalmente empezaba a dirigir la batalla, los nombres míticos por los episodios épicos, por las acciones heroicas... por el inútil vertido de sangre también, se inscribieron en el libro de la historia: El puig de l'Àliga, denominado por los de la XXV Brigada Internacional cota de la Muerte; la resistencia de la bolsa de Mequinensa, hundida y liquidada el 6 de Agosto en heroica defensa de los hombres de la 42 División; la cota 666, posición que entre el 9 y 19 de Agosto fue machacada y que cambió de mano nueve veces, y mil y un lugares que hacen estremecer al espíritu más insensible.

En las sierras de Pàndols y Cavalls hubo tal carnicería que el 14 de Agosto la 16, 17 y 18 banderas legionarias relevaron la IV División de Navarra, la manada por Alonço Vega y por Galera, que había tenido 840 muertos, 5.712 heridos y 2.600 enfermos. La noche siguiente los hombres de la 11 División republicana de Joaquim Rodríguez, 4.800 bajas, también fueron relevados, les substituyó la 35 Brigada Internacional que sólo pudo aguantar diez días en la primera línea de fuego.

Vistos los resultados, los franquistas que habían pasado a la ofensiva des de primeros de Agosto y que claramente tomaban la iniciativa a partir de mediados de mes, querían romper el frente por Vilalba el día 17 y abrirse por los flancos. Hacia tanta calor que el vino terraltino, fuerte y pastoso, servía, a falta de agua, tanto para apagar la sed de los combatientes como para refrigerar los cañones de las ametralladoras que no pararon en todo el día.

Mizzian, el jefe de los moros de Franco, el cual organizaría el ejército de su país al alcanzar la independencia, llegó en tren a Bot el 2 de Septiembre y aquel mismo día Franco situó el lugar de mando en el collado de Moro, desde donde dirigiría personalmente y visualmente la batalla, y desde donde ordenaría una y otra maniobra estratégica.

De hecho y ya desde el primer momento, gente del Estado Mayor aconsejaron a Franco que, habiendo obtenido la concentración de las tropas republicanas, con las mejores unidades, en la Terra Alta, atacara por Lérida y su llano para marchar rápidamente sobre Barcelona y obtener una victoria rápida. Franco optó por una guerra de desgaste, a la africana, de aniquilamiento del adversario.

Franco, seguramente buen jefe de batallón, optaba por el principio militar de la artillería conquista el terreno y la infantería lo ocupa y concentraba, durante horas y horas de bombardeo y dirigía su capacidad artillera, que superaba las 500 piezas, sobre unas franjas estrechas de terreno, valles cerrados de difícil salida, para machacarlos y ocuparlos después de haber reducido a cero la resistencia.

Lento, muy lento, fue el avance: la vall Closa, Santa Madrona, Corbera, Camposines, son testimonios de estos hechos, mientras los grandes planes estratégicos de Franco, aquellos macroproyectos, continuaban fracasando, si es que nunca se habían tomado en serio.

La retirada de más de seis mil soldados republicanos de las brigadas internacionales en virtud de los acuerdos de la Sociedad de Naciones, o bien las lluvias de finales de septiembre, parecieron ralentizar los combates. Una vez reanudados, Camposines caía el 10 de Octubre.

El asalto definitivo a la sierra de Cavalls fue el último día de Octubre de 1938, cuando más de 300 piezas de artillería, cañones, morteros y obuses, concentraron el fuego durante cuatro horas sobre las posiciones republicanas. La naturaleza rocosa del terreno multiplicaba el efecto de la metralla con las piedras después por el impacto del proyectil, así era irremediable abandonar la parte exterior de la posición y soterrarse en los refugios durante el bombardeo.


Cota 705 de la sierra de Pàdols, monumento a la Paz. Foto: J.M. Jerez

Toda la infantería de la I División de Navarra avanzó rozando el fuego propio y cuando los soldados republicanos oyeron que se espaciaba el fuego artillero y regresaron a sus posiciones encontraron al enemigo casi en su interior, el combate se resolvió cuerpo a cuerpo y a la bayoneta en la mayoría de los casos. Una vez batidos y ocupados los baluartes de Pàndols y Cavalls, el 7 de Noviembre caía el de la Picossa y Miravet, el 11 Móra d'Ebre, el 12 la Fatarella y Flix, el 15 se evacuaron las últimas posiciones y el 16, sin hacer ruido, Modesto ordena deshacer los últimos puentes.

Cuantos murieron en el Ebro? Hugh Thomas habla de 70.000 bajas republicanas, entre 20.000 prisioneros y 30.000 muertos, no era infrecuente la unidad que perdió la mitad de los efectivos.

El embajador de la Alemania nazi en la Salamanca fascista habló de 33.000 bajas franquistas. Hay quien habla de hasta ciento cincuenta mil bajas entre ambos bandos... Lo que si es cierto es que los muertos no bajaron de los sesenta mil y que toda una generación, en Catalunya, quedó marcada por el impacto de la batalla.


Camilleros retirando soldados republicanos heridos en la batalla
Foto: http://www.guerracivil1936.galeon.com/ebre.htm

Unos versos de Josep Gual i Lloberes, cantados por Teresa Rebull, titulados "Paisaje del Ebro", ilustran seguramente el sentimiento de aquellos que vivieron la batalla y que cada año, en Julio, vuelven a los lugares donde cayeron los compañeros:

"Hoy he vuelto a la sierra de Pàndols
y en la cueva he encontrado
los zapatos de Jaume
Un agujero en las suelas y un peine de balas,
dentro de un plato embarrado
tres cascotes de metralla

Desde el año treinta y ocho
yo no había regresado
a la sierra de Pàndols.
Y en la cueva han quedado
los zapatos de Jaume
dentro de un plato embarrado
tres cascotes de metralla"

Acabada la batalla, los chatarreros se dedicaron a la recogida de material y aún hoy, en la Terra Alta, hay algún punto que los pastores o cazadores evitan. Los payeses también miran bien donde labran; de tanto en tanto algún artefacto, enmohecido pero activo, da un susto.

Ruta de la Pau (Ruta de la Paz)

El Consell Comarcal de la Terra Alta creó esta ruta para proporcionar a los senderistes un itinerario que permita visitar los lugares más representativos que fueron escenario de la Batalla del Ebro el verano de 1938.

Como una aportación más, y como se dice en la presentación de la guía: "para honorar el recuerdo de los que intervinieron en aquella confrontación fratricida con el fin que el recuerdo de la guerra contribuya a divulgar los valores universales de la paz y la solidaridad entre las generaciones más jóvenes. Porque la ruta que ahora presentamos alrededor de un hecho de armas no quiere ser nada más que un homenaje a la PAZ en mayúsculas".

Se trata de una ruta con señalización propia que se puede efectuar en cinco o seis jornadas, todas ellas emotivas e interesantes tanto por el recorrido en si como por la significación de los lugares visitados.

Además de la señalización indicada, en la plaza del Consell Comarcal, en Gandesa, hay un plafón con las indicaciones de la ruta.

Enlaces relacionados con la Terra Alta y la Batalla del Ebro

Consell Comarca de la Terra Alta
http://www.terra-alta.altanet.org/

Centre Estudis "Batalla de l'Ebre"
http://www.fut.es/~cebe/catala.html

Pàgina de Joaquim Ferré
http://www.xtec.es/~jferre15/rutes/rpau.htm

De vacances TV3
http://www.tvcatalunya.com/devacances/2001/rutes/ruta5b.htm


Història de Espanya de Ramón Puche Maciá
http://www.guerracivil1936.galeon.com/ebre.htm

Manuel Sanromà
http://www.guerracivil.org/EjEbro.html

Asociación de Amigos de las Brigadas Internacionales
http://www.brigadasinternacionales.org/Ebro.htm




 




Batalla del Ebro

Ruta de la Pau

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