RUTAS TEMÁTICAS

RT- 6
MERIDIANO VERDE


BIOGRAFÍAS

El episodio de Francesc Aragó en las Islas
Gaspar Valero i Martí
Universitat de les Illes Balears
Vocal de Cultura del Grup Excursionista de Mallorca
Artículo publicado en la revista "Muntanya" del CEC, núm. 797 de Febrero 1995 (pgs. 24-26)

El 2 de Mayo de 1806 el Bureau des Longitudes, con sede en París, encargó a Jean Baptiste Biot y al joven rosellonés Francesc Aragó la reanudación de los trabajos de medición del meridiano de París. El proyecto había sido abandonado el 1804 debido a la muerte de Pierre Méchain cuando solamente se habían terminado cinco triangulaciones del total de diecisiete que había entre los Pirineos hasta Formentera. Aragó llegó a las islas el mes de Marzo de 1807; entonces tenía sólo veintiún años.

La primera etapa isleña de nuestro protagonista tubo lugar en Eivissa, en la estación geodésica de Campvei, al Norte de la isla, montada por Biot y por José Rodríguez, uno de los dos comisarios españoles de las mediciones. Biot y Aragó trabajaron en Campvei, entre el 15 de Marzo y el 14 de Abril de 1807, para efectuar las observaciones entre Eivissa y el Desert de les Palmes, en Castellón, por una parte, y entre Eivissa y el Montgó, cerca de Dénia, por otra. Uno de los detalles vivenciales de esta estancia fue que los víveres se habían de ir a buscar a la ciudad de Eivissa, ya que los vecinos de la zona eran tan pobres, al límite de la subsistencia, que no tenían nada para venderles.

Aunque las previsiones iniciales eran de fijar el punto más meridional de la medición en la isla de Eivissa, la estancia en Campvei abrió nuevas perspectivas para ampliar los trabajos hacia el Sur, incorporando las posibilidades que ofrecía la isla de Forrnentera. De esta manera, la menor de las Pitiusas configura definitivamente el extremo Sur del arco que se había de medir, ya que entonces no era viable continuar hasta las costes africanas del Magrib.


Sierra de Tramuntana (Mallorca) desde el Turó de l'Home (Montseny)

Jean B. Biot y Francesc Aragó se trasladaron de Eivissa a Formentera el 19 de Abril de 1807, y con bastantes dificultades montaron el observatorio en la parte de levante de la isla, un extenso llano elevado denominado la Mola. Biot cuenta como fue de difícil trajinar los instrumentos desde el puerto de la Savina hasta la Mola, ya que el uso de los carruajes era desconocido en la isla; además, su cuaderno de campo contiene otras informaciones de interés desde el punto de vista antropológico, como los comentarios sobre las condiciones de vida de los formentereños; sin embargo, el astrónomo parisino, como años más tarde ocurrió con George Sand en relación con los payeses mallorquines, no entendió la posición y la cultura de los rústicos isleños. Pero los trabajos se iniciaron y hasta el día 28 de Abril se dedicaron a medir el ángulo del triángulo con las costas valencianas. A partir del mes de Diciembre de 1807 empezaron en Formentera las mediciones para establecer la latitud del arco del meridiano, determinada por numerosas observaciones de la estrella Polar.

Después de las medidas de la latitud y de observaciones con péndulo para determinar la fuerza de gravedad, el mes de Enero de 1808 Biot retorna a París, con los datos de los once triángulos (dieciséis con los de Méchain) determinados. En cambio, Aragó permaneció aún en Formentera algunos meses, en compañía de los comisarios españoles Chaix y Rodríguez. En la pequeña de las Pitiüses, el equipo trabajó duramente y se consiguió unir geodésicamente Mallorca, Menorca y Formentera en un solo triángulo, el decimoséptimo, con lo cual se pudo determinar la medida de un arco de paralelo de un grado y medio. Después de Formentera, el siguiente paso fue ir a Mallorca para medir la latitud y el azimut de esta nueva triangulación.

El 6 de Mayo de 1808 Aragó se trasladó a Mallorca y se instaló en la cima de la mola de s'Esclop. Esta es una montaña de 926 m de altitud, situada en el sector sud-occidental de la sierra de Tramuntana, muy cerca del puig de Galatzó. Precisamente el nombre que dio Aragó a este punto de observación es el "Clop de Galatzó", que fue traducido incorrectamente por Alfons Maseres como "puig de Galatzó", como acertadamente indica Francesc Olivé. (1)


Una sencilla barraca en ruinas, de planta rectangular, aún recuerda esta estancia.
La época en que vivió Aragó en Mallorca coincidió con un periodo de gran inestabilidad política motivada por el inicio de la guerra del Francés. Aragó trabajaba con una relativa tranquilidad hasta el 27 de Mayo de 1808, cuando llegaron a Mallorca las noticias del levantamiento de la Península contra los napoleónicos. Ese mismo día, Berthémie, un oficial de Napoleón, que llevaba las órdenes de trasladar la armada franco-española de Maó a Tolón, indignó la opinión pública, que se levantó con violencia contra el oficial y, por extensión, contra los franceses de Mallorca. Entonces fue cuando recordaron que había un francés que efectuaba extrañas operaciones con fuego y objetos ópticos sobre una montaña; con todo, no dudaron en calificarlo de agente al servicio del emperador francés. Al día siguiente, un pelotón armado se movilizó y emprendió el camino desde la ciudad de Mallorca hacia la montaña, en búsqueda del supuesto y peligroso espía.

Afortunadamente, el patrón Damià, veterano marinero del místico -un pequeño barco- que el gobierno español había puesto a disposición del equipo de medición, se enteró de las actuaciones dirigidas contra el astrónomo y subió rápidamente a s'Esclop para avisarlo del peligro que corría su vida. El marinero le convenció de la necesidad de abandonar las observaciones y de huir de la isla lo más pronto posible, además, con mucha previsión, le hizo vestir según el estilo de los payeses mallorquines e inmediatamente bajaron corriendo por los atajos de la montaña. Por el camino se encontraron con la expedición de captura y fue entonces cuando se produjo una deliciosa anécdota -a pesar del peligro evidente de la situación- que Aragó nos cuenta detenidamente en sus memorias: "Nadie me reconoció, porque yo hablaba perfectamente el mallorquín. Alenté encarecidamente aquel destacamento a que siguiesen por aquel camino, y continué la ruta hacia la ciudad".

El escritor Pere Morey Servera nos relata el episodio con su especial ironía y naturalidad narrativa:
"Por el camino de bajada se encuentran con la partida armada.
- Buenos días, nos de Dios, ¿a donde van tan decididos?
- ¡A matar el francés de s'Esclop, que es un espía!
- ¡Muy bien hecho, pegadle un buen trancazo de mi parte!
Ha sido el mismo Aragó, hablando perfectamente el catalán, quien se los ha sacado de encima. Y es que nuestro protagonista era de Estagell, en la Catalunya Nord".

Llegados a Palma, Aragó embarca en el místico (2), capitaneado por el teniente de navío Manuel de Vacaró, a quien pidió para ir a Barcelona, ocupada entonces por los franceses. Pero Vacaró no accedió a hacer un viaje tan peligroso que, además, contradecía las órdenes de las autoridades isleñas, que habían prohibido salir de la isla sin un permiso especial. Como contrapartida, casi rocambolesca, el oficial ofreció a Aragó una caja de madera, de reducidas dimensiones, donde pretendía que se escondiese en caso de que los pelotones situados en el puerto en actitud amenazante le buscasen. Entretanto, en el puerto se producían disturbios cuando descubrían la presencia del joven astrónomo. Entonces Aragó hizo pedir al capitán general Vives que la metieran en prisión en el castillo de Bellver. Cuenta Aragó con cierto humor que consiguió llegar a la emblemática fortaleza medieval con penas y trabajos, perseguido por los revoltosos: "Durante mi correra sólo había recibido una ligera cuchillada en el muslo. A menudo se han visto prisioneros que se alejan, cames ajudau-me, del calabozo; quizá yo soy el primero que lo he tenido que hacer a la inversa".

Casi todo el mes de Julio permaneció Francesc Aragó en el castillo de Bellver, donde se sentía desamparado de sus antiguos amigos mallorquines e incluso tubo que pasar por la prueba de leer en determinada prensa, concretamente traída de Valencia, la falsa noticia de su ejecución ahorcado. El capitán Rodríguez trasladó al capitán general la petición de Aragó de que diese la orden de liberarlo. El capitán general accedió a dar la orden, pero, en cambio, no quiso intervenir en la protección que, como era evidente, necesitaba para salir de la isla; ni tan sólo aceptó proporcionarle un salvoconducto. Si embargo, cuando el joven astrónomo tubo vía libre, con la ayuda nuevamente del patrón Damià, buscaron una barca de pesca y el 28 de Julio salían del castillo de Bellver, momentos antes que colaboradores del ex ministro de Godoy, Gaietà Soler, acusado de corrupto, de nepotista y de afrancesado, entrasen en él, también para evitar la furia popular.

En la salida de Bellver y de Mallorca, Aragó iba acompañado por el oficial Berthémie, y ambos partieron en la barca capitaneada por Damià, ocupada por tres marineros más. La meteorología les era adversa, por lo cual decidieron parar en la isla de Cabrera, esperando una mejoría del tiempo. Allí Berthémie y Aragó discutieron sobre la conveniencia, defendida por el primero, de partir inmediatamente, antes que se organizase alguna expedición desde la ciudad de Mallorca para capturarles. Aragó nos cuenta como esta discusión estuvo a punto de perderles: "Los tres marineros que Damià había contratado vieron que el señor Berthémie, a quien yo hacía pasar por mi criado, sostenía su opinión contra la mía, tratándome de igual a igual. Entonces dijeron al patrón: "Si hemos consentido en formar parte de esta expedición, ha sido con la condición que el ayudante de campo del Emperador, prisionero en Bellver, no figuraría entre las personas que habíamos de libertar. Nosotros sólo queremos ayudar en la huida del astrónomo... Habrá que dejar este oficial aquí, si es que no quieren echarlo al mar". Entonces el señor Bellthémie estuvo de acuerdo conmigo para sufrir ciertas brutalidades que sólo podía sufrir un criado amenazado por su dueño; y todas las sospechas de los marineros se desvanecieron".

Superado este contratiempo, decidieron partir de Cabrera al día siguiente de la llegada, el 29 de Julio, ya con mejor tiempo y con viento favorable. Así, en esta pequeña isla que algunas semanas después había de ser triste y dura prisión para los soldados franceses que capitularon en Bailén, acaba el episodio isleño de Francesc Aragó, y pudieron llegar sanos y salvos a Argel el 3 de Agosto. Las aventuras que aún debió vivir para llegar a París y la larga trayectoria científica y de compromiso social que mantuvo hasta el final de su vida, ocurrido en el año 1853, no habían hecho más que empezar, pero la narración de estos hechos ultrapasa el episodio isleño que nos habíamos propuesto recrear .

(1) A raíz de esta observación, quiero proponer una hipótesis etimológica sobre el nombre "Esclop". Hasta ahora se ha relacionado el origen de este topónimo con un supuesto parecido de la forma de la montaña con el calzado denominado "esclop" (zueco), cosa que quizás no tenga nada que ver con la realidad. La propuesta es, en primer lugar, considerar el nombre completo de "mola de s'Esclop" (con o cerrada) como provinente de la localización de la montaña que comentamos en la finca de "s'Esclop". En segundo lugar, este nombre, ya separado del genérico "mola", sería producto de una aglutinación del artículo salado "es" con el sustantivo "clop", es decir, el árbol del género Populus, conocido actualmente como "poll", árbol abundante aún hoy día cerca de las casas del Esclop, en la fuente del Quer; además, esta aglutinación provocaría la repetición del artículo salado. Por tanto, la antigua posesión y casas del Esclop y su mola serían originariamente la posesión y las casas del Clop y la mola del Clop.

(2) Místico.- Embarcación de dos o tres palos, de buque parecido al "xebec", usada antigamente en la Mediterranea. En la proa llevaba un botalón y en la popa una botafuera.



La medición del meridiano en el Maresme y fray Agustí Canelles
Francesc Olivé i Guilera
Fragment del artículo publicado en el núm. 223, cuart trimestre de 1994, de la revista Alella.

A pesar de las penalidades sufridas, Méchain volvió a Cataluña el 1803, como antes hemos dicho, y reemprendió la medición. Pero la fatalidad se abatió de nuevo sobre él y esta vez de forma definitiva. En el año 1804 mientras estaba en plena actividad en las montañas del Desert de les Palmes, en Castelló de la Plana, Méchain murió víctima de la peste amarilla.

Agustí Canelles, que además de astrónomo, matemático y profesor de náutica fue el inventor de un instrumento geodésico de gran precisión, participó en la triangulación precisamente durante esta segunda etapa y acompañó Méchain durante un año por las montañas de Tarragona y el Maestrat, comisionado por el gobierno español hasta la muerte de Méchain el 1804.

El año anterior (1803) Canelles había leído una comunicación en la Acadèmia de Cinències i Arts de Barcelona, defendiendo la necesidad de "una medida universal sacada de la naturaleza", en la cual hablaba también de la participación que habían tenido nuestros científicos en la anterior campaña del meridiano. Cuando en el año 1806, después de dos años de interrupción causada por la muerte de Méchain, los científicos franceses Biot y Aragó emprendieron de nuevo la prolongación, Canelles ya no participó en proyecto. Los comisarios nombrados por el gobierno español en esta última etapa fueron J. Chaix, el astrónomo hijo de Xàtiva, y Rodríguez, un joven científico español que había estudiado astronomía y matemáticas en el Observatorio de París y en el Colegio de Francia. Durante esta última etapa no faltaron nuevas vicisitudes. El científico Francesc Aragó, que era rosellonense, estaba en solitario en su barraca de la mola de s'Eslop, en la sierra de Tramuntana, de Mallorca, el año 1808, cuan estalló la guerra del Francés. Tuvo el tiempo justo par huir y encerrarse en el castillo de Bellver para salvar el pellejo, y aún tuvo suerte que pudo despistar a sus perseguidores hablándoles en su lengua materna, que era el catalán.

Mientras Francesc Aragó huía hacia Francia, Agustí Canelles se incorporaba al ejército español como ayudante de estado mayor del general O'Donell en la lucha contra los invasores franceses. La historia está llena de contradicciones y de ironías.

Canelles vivió los últimos años de su vida en Alella donde murió y fue enterrado en el 1818.

En el año 1881 los socios del Centre Excursionista de Catalunya reconocieron en Agustí Canelles unos valores excursionistas y científicos que justificaban el poner su retrato en la Galeria d'Excursionistes Catalans Il·lustres que esta entidad tiene en su sede social.


Antoni de Martí i Flaquès y la medición del arco del meridiano a su paso por Tarragona
Antoni Quintana i Martí
Artículo publicado en la revista "Muntanya" del CEC, núm. 797 de Febrero 1995 (pgs. 29-33)

Después de la bien documentada exposición que figura en la guía que nos da este Centro con motivo de la excursión a Altafulla "Seguint el meridià, 12", el día 13 de Febrero de 1994, y con el fin de evitar duplicidades, he preferido aportar algunos datos inéditos hasta ahora, pero si complementarios respecto a la colaboración de nuestro científico con varios miembros de la expedición francesa capitaneada primero por Méchain, los años 1792 y 1803, y posteriormente por Biot y Aragó durante los años 1806 a 1808.

Vale la pena, ante todo, remarcar una vez más la polifacética personalidad de Martí i Franquès. Sus numerosas amistades llegaban a las altas esferas de los más destacados hombres de ciencia de renombre universal. Considerado como una de las personalidades más ilustradas de estos tiempos en nuestro país era siempre consultado por casi todos aquellos extranjeros que venían a Catalunya: científicos como Méchain, Biot y Aragó, arqueólogos como Laborde Le Chevalier y Petit-Radel, este último conservador de la Bibliothèque Mazarine de París, naturalistas como La Roche y el americano Macklow, publicistas agrónomos como el conde de Lasteyrie y muchos otros que podríamos citar, muchos de ellos recomendados del cónsul de Francia en Barcelona Vioet, que consideraba nuestro compatricio con dotes de artista, de sabio y de anticuario, en el sentido de arqueólogo. No es de extrañar, por tanto, que dentro de los medios científicos del extranjero fuese conocido como "el sabio catalán".

D
icho esto, he aquí, a continuación, tres muestras bien claras e interesantes de la colaboración y ayuda indirecta prestada por nuestro personaje a los miembros de la expedición.

EL VÉRTICE DE SANT JOAN
Recordemos que el acta de nacimiento del metro corresponde a una ley del 10 de Diciembre de 1799 firmada por Bonaparte, fundamentada en las mediciones realizadas anteriormente, por encargo del Bureau des Longitudes, por Delambre y Méchain, del arco de meridiano de Dunkerque a Barcelona durante los años 1792 a 1798. La parte Norte, comprendida entre Dunkerque y Rodés, fue confiada a Delambre, y la parte Sur, desde Rodés a Barcelona, a Méchain. Se midieron más de cien triángulos, y con ellos colaboraron, entre otros, los españoles Bueno, Álvarez, González, Planes, Chaix, Pedrayes y Siscar.

Existía, pero, un segundo proyecto de Méchain - con carácter muy reservado de prolongar las mediciones desde Barcelona hasta las islas Baleares, con la finalidad - bien vista por el Bureau des Longitudes- de verificar los cálculos precedentes, en los cuales había descubierto una pequeña diferencia de 3 segundos entre el valor de la latitud de Montjuïc encontrada el 1792-93 -ya comunicada oficialmente a París- y la que había deducido posteriormente de sus observaciones en Barcelona el año 1794, diferencia que no fue conocida hasta después de su muerte, cuando sus papeles fueren enviados a París, y se pudo comprobar que era debida a una anomalía local de la aceleración de la gravedad, y no a un error de observación por parte de Méchain.

Finalmente, venciendo no pocas dificultades burocráticas, Méchain, conseguidos sus propósitos, abandona Barcelona hacia Italia el mes de Noviembre de 1794, y el 27 de Mayo de 1803 retornaba formando parte de la comisión francesa, acompañado de Jean Bapte. Le Chevalier y el ingeniero naval Dezauchez, a los cuales se añadió después, por designación del rey de España, el trinitario frai Agustí Canelles.

Debido a la tensión internacional, surgieron dificultades para trasladarse a Mallorca y, entretanto, intentaron empezar a medir los triángulos comprendidos entre Barcelona y Tarragona y más allá. Además, hubieron de recuperar los aparatos que Méchain había dejado en varias ciudades, entre ellas en Tarragona en casa de su amigo Martí i Franquès.


Cuadrante para medición de ángulos

A falta de mapas detallados, habían de fiarse de lo que creía la gente del país, y fue necesario recorrer muchas leguas hasta encontrar las posiciones más altas y adecuadas, ya que algunas de las que se habían designado anteriormente se revelaron a la práctica inutilizables. A finales de Agosto de 1803, Méchain ya estaba calculando los ángulos de la estación más cercana a Tortosa (el Montsià, 764 m), mientras Le Chevalier se situaba cerca de la ermita de Sant Joan, en la montaña de la Guardiola de Tamarit, acompañados alternativamente uno y otro de los sabios franceses, por el comisario español frai Agustí Canelles.

Vemos como la elección de este último punto para situar en él el vértice geodésico no fue casual. En el siglo XV, los antepasados de la familia del científico Antoni de Martí i Franquès ya se habían establecido en el Mas Vell del término de Tamarit, y el 10 de Abril de 1693, el heredero Jaume Martí i Bellver, bisabuelo del citado, compró una pieza de tierra de 30 jornales en esta montaña, y un hermano suyo, Joan, que siguió la carrera eclesiástica, se doctoró y llegó a ocupar la rectoría de su villa natal, Tamarit, donde está enterrado. En su testamento, otorgado el 27 de Febrero de 1697, dispuso que todos sus bienes fuesen destinados a la construcción de una ermita dedicada a Sant Joan (su patrón), en los terrenos de la Guardiola donados por su hermano Jaume. Las obras empezaron a partir del 20 de Junio de 1698, fecha en que el arzobispo de Tarragona Josep Llinàs dio permiso a Bernat Martí i Bellver, en calidad de albaceas de su hermano, para iniciarlas. Y, más aún, otro antepasado de Martí i Franquès, Francesc Martí, que se había ido a vivir a Salomó, de donde era su mujer, en su vejez retornó a Tamarit para ocupar el cargo -el primero- de ermitaño de la capilla de Sant Joan.

El mojón que debía marcar el centro de la estación geodésica, fue situado, según datos comunicados por Le Chevalier, y que nos cuenta el mismo Biot, "a 22 toesas, 3 pies y 9 pulgadas [=43'93 m] de la puerta de la capilla, en dirección al suroeste hacia el mar, entre algunos pinos y a 3 toesas [=5'85 m] de una punta de roca muy considerable que sala de tierra, en la dirección de una montaña denominada por la gente del país Costa Grossa, hacia el Norte de la tienda". y "la altura del centro del círculo sobre la superficie del suelo es de 4' 333 pies [=1'21 m] por todas las observaciones efectuadas en esta estación". Actualmente apenas queda rastro de la capilla, totalmente destruida durante la guerra del Francés, en la batalla de Altafulla, el 24 de Enero de 1812, y el mojón ha desaparecido completamente.

El hecho que la montaña y la ermita fuesen propiedad de Martí i Franquès y la amistad que este tenía con Méchain, Tranchot y Le Chevalier, a los cuales más de una vez había acogido en sus casas de Altafulla, de Tarragona y quizás incluso en las de Tamarit y de Ardenya, aparte de su espíritu científico y el afán de colaboración que en todo momento estaba dispuesto a prestar, nos obligan a pensar una vez más en la posible ayuda desinteresada y el asesoramiento indirecto que, como buen conocedor del terreno, podía prestar respecto al posible enclavamiento del mojón cerca de su ermita, como vértice del triángulo secundario a establecer para la medición del arco de meridiano. Tengamos presente que, desde este vértice de Sant Joan, Méchain y su ayudante Enrilé realizaron más de mil seiscientas determinaciones de ángulos y observaciones, con relación a los otros vértices de la catedral de Tarragona, el faro del puerto, la Morella, el Montagut, el Montsià, el cabo de Salou y Llaberia.

EL "FARO" DEL PUERTO DE TARRAGONA
El tercer vértice o punto de referencia de este triángulo secundario, Méchain y su ayudante Enrilé lo sitúan en el "faro" del puerto. Hay que tener presente que por aquellas fechas -el 1803- el ingeniero encargado de las obras de ampliación del puerto de Tarragona, en cumplimiento de la real orden de rehabilitación del 19 de Enero de 1790, venciendo la fuerte oposición de las autoridades de Reus, era el brigadier de la Real Armada Joan Smith Sinnot, que se hizo cargo de la rehabilitación el Agosto de 1800, en substitución de Juan Ruiz de Apodaca, que, según parece, se ocupaba poco de su cometido y dejaba muchas veces las obras en manos de personal subalterno. Smith considera que había que ampliar el proyecto de Apodaca, y redactó otro nuevo, que fue aprobado el 31 de diciembre de 1801.

Si tenemos en cuenta que el 9 de Julio de 1790, Antoni de Martí i Franquès - entre otros -, ya había cedido unos terrenos, además de aportar 1.875 libras para las obras de ampliación del puerto, y la amistad que le unía con el brigadier Smith y con todos los otros componentes de la Junta General del Puerto, por una parte, y con los miembros ya citados delegados por el gobierno francés para la medición del meridiano por otra, no nos debería sorprender que, a falta de otro punto más idóneo, Méchain, que ya había escogido Sant Joan, terminase tomando el "faro" del puerto como punto de referencia de sus trabajos geodésicos.

Se da el caso, pero, que este "faro" era amovible, es decir, que -según un documento de la época, que se conserva en el Arxiu Històric del Port de Tarragona, hasta ahora inédito -, "como el muelle que deve formar el puerto de Tarragona, no está concluido aún, no es posible hasta ahora colocarle un faro permanente; por cuya razón sólo se alumbra en el día con luces ordinarias en un farol puesto en una plataforma de madera amovible, de 60 pies [=16'71 m] de altura sobre el nivel del mar, y 8 [=2'22 m] de lado la base que sostiene el farol: dicha plataforma se adelanta según se prolonga el muelle". Efectivamente, por otro documento, podemos saber que entre el 11 de Julio de 1814 y el 30 de Junio de 1817, "Se adelantó la linterna provisional la distancia de 70 varas [=58 '52 metros] hacia la punta". No en balde encontramos una referencia que nos dice que "se construyó una linterna, si bien no con la perfección que requería un servicio tan importante".

Se trata, por tanto, de volver a la situación que habría tenido el citado "faro" en el actual muelle de Llevant el día 3 de Octubre de 1803, en que Méchain y su ayudante Enrilé llevaron a cabo desde Sant Joan las mediciones del ángulo Campanario de la Catedral - Faro del Puerto, que nos dan Biot y Aragó en su Récueil d'Observations.

Conociendo este ángulo (8°10'3"324) y las coordenadas UTM respectivas de los vértices de Sant Joan y del campanario de la Catedral, podemos calcular la ecuación de la recta que unía el vértice de Sant Joan con el "faro". Y, si a continuación proyectamos la recta obtenida, sobre un mapa del puerto de Tarragona (escala 1:5.000), su intersección con la barra del muelle de Llevant nos dará la posición aproximada del célebre faro amovible el día 3 de Octubre de 1803, cerca del final de la segunda recta del dique de Llevant, donde, según referencias escritas, aún se estaba trabajando a finales del 1803. En este lugar, por iniciativa de la Societat Catalana d'Història de la Ciència i de la Tècnica, con motivo de la III Trobada, que tubo lugar el Diciembre pasado en Tarragona, con la colaboración de la Autoritat Portuària, se descubrió una placa conmemorativa.

Es curioso como, en el mismo documento a que antes hemos hecho referencia, figura a continuación una larga descripción, anónima y sin fecha, de unos nuevos faros dióptricos, basados en un nuevo sistema de lentes cilíndricas inventadas en Francia por el físico Agustín-Jean Fresnel, "que fueron probados en una operación Geodésica, con notable efecto". Además, este documento demuestra un gran interés informativo respecto a costos y instrucciones en lo referente a su colocación, conservación y manipulación, a fin de instalarlos "en muchos faros permanentes que hay en la península".

Esta descripción debe haberse obtenido del "extracto de las sesiones de la Academia Real de Ciencias que traen los Anales de Física, Química, etc. de París en uno de los meses del año de 1824".

No olvidemos que Martí i Franquès disponía de una complicada red de corresponsales y de amistades, tanto en Francia como en los lugares fronterizos de los Pirineos, que le hacían llegar con la máxima puntualidad y por los más sofisticados conductos, las más importantes revistas científicas que se publicaban tanto en Francia como en Alemania e Inglaterra, circunstancia que le permitía estar al día de los más avanzados progresos de la ciencia y de la técnica como pocos otros científicos de su tiempo. Y la revista Annales de Chimie et de Physique, que empezó a publicarse en París el año 1816, no podía ser una excepción. Martí i Franquès la recibía regularmente -entre muchas otras- desde su aparición, bien a pesar de las muchas dificultades que ello comportaba en aquel tiempo por razón de la situación política y militar. Tengamos presente que Fresnel dio a conocer la invención de este far de foc fix de 3er ordre, en la sesión de la Académie royale des Sciences de París, un lunes 19 de Abril de 1824, bajo la presidencia de Francesc Aragó, buen amigo de Martí, que, poco tiempo antes, el 5 de Enero, había sido elegido para este cargo.

N
o queremos extendernos más respecto a este hecho. Sí solamente dejar constancia de ello como una muy probable aportación informativa de nuestro científico en la Junta General del Port, interesado como estaba en la mejora del puerto de Tarragona, como exportador de mercancías varias, indirectamente a través de las sociedades comerciales en las cuales participaba. Y hay que tener presente que los faros dióptricos eran la última palabra de la técnica para cuando se instalase el faro definitivo permanente al final del dique de Llevant proyectado por Smith.

LA MÁQUINA DE ELEVAR AGUA
Recordemos que Biot era, como la mayoría de los científicos de su tiempo, un hombre polifacético, igual que Martí. Desconocíamos, pero, hasta hoy sus experiencias sobre los peces de la Mediterránea, realizadas durante su primera estancia en Eivissa y en Formentera.

Según el mismo nos cuenta, en su primer viaje a estas islas realizó algunas experiencias curiosas sobre los peces que viven en las aguas profundas de aquellos lugares, hecho, que -puesto en conocimiento del caso- indujo al ministro del lnterior francés, a incorporar un naturalista en la expedición, y para asesoramiento de Íos profesores del Museu d'Història Natural, fue designado un amigo suyo, François de La Roche, joven médico ya acostumbrado a este tipo de estudios.

Una vez reunidos en València, decidieron pasar el invierno de 1807 en su observatorio de Formentera. Parece ser que las observaciones de La Roche confirmaron las de Biot, a las cuales se añadieron circunstancias nuevas. Tanto las experiencias de un como las del otro condujeron a la misma conclusión: que la vejiga natatoria de los peces contiene mucho más gas oxígeno como mayor es la profundidad donde habitan, "aunque -nos dice Biot- el aire contenido en el agua de mar a 600 m de profundidad sea igual, quizá incluso de pureza algo inferior, al que impregna la superficie, según me he asegurado por experiencias directas".

Dejemos estas explicaciones de Biot y leamos ahora unos párrafos de borrado de una carta que tenemos a nuestro alcance, escrita en francés y fechada en Barcelona el 14 de febrero de 1807, sin remitente ni destinatario, que dice, hablando de un "instrumento para extraer agua de mar":
..."Vea si esta máquina, la explicación de la cual acompaño, le servirá. La mandé ayer, dentro de una caja como fuese posible, a Dénia o a Eivissa. Yo hasta hoy no he querido decir nada de esta Máquina de Mr. Biot, Smith, según las ideas de Martí, Santponç y Coromines, hasta que no la he visto terminada, y no he hecho pruebas con ella que hayan tenido un feliz éxito en los pozos. Ya me dirá si servirá en el abismo del mar, aplicándole un peso de 50 libras (20 Kg.), de que se habrá de proveer."
"Recuerdos de mi esposa, hijos e hijas, mientras espero nuevas de su salud, así como de la de Mrs. Aragó, Rodríguez y Chaix, a los cuales usted tendrá la amabilidad de saludar."
"Yo considero su obra muy avanzada. Su amigo..."

En varias ocasiones hemos citado una maquina d'aixecar aigua, inventada por Cristofor Montiu, con la colaboración de Martí i Franquès, Salvà i Campillo, y Santponç, de la cual se habla en algunas cartas del epistolario de Martí i Franquès, y con la cual se efectuaron varias pruebas, una de ellas en presencia de Méchain, en la cual este sufrió un accidente. Algunas veces estas pruebas se efectuaron en las fincas que tenía Martí en Valls. Pero nunca se nos había ocurrido que esta máquina, más o menos modificada, pudiese tener relación - como realmente parece- con el estudio de los peces que efectuaba - aunque con carácter secundario- la expedición francesa de la medición del arco de meridiano.

Ignoramos quién escribió la carta y a quién iba dirigida, así como también la explicación que la acompañaba. Por otra parte, no deja de ser curioso que este borrado esté entre el cartulario de Martí i Franquès. Pero sí que queda bien clara - entre el contenido de la carta y las explicaciones que nos dan Biot y Aragó en su Récueil d'Observations-, la participación más o menos directa de nuestro científico en el planteamiento de esta máquina para ayudar Biot y La Roche en sus investigaciones de los peces de aguas profundas, y bien seguro, también, en el proceso de análisis del aire contenido dentro de las vejigas natatorias de estos animales.

Y para terminar, reproducimos a continuación un párrafo bastante elocuente de una carta del publicista agrónomo conde de Lasteyrie, fechada en París el 18 de Octubre de 1807 y dirigida a Antoni de Martí, con el cual tenía buena amistad por haberlo acogido en su casa, recomendándole dos científicos que venían a España, el naturalista americano Macklow y el español Rodas: "Je leur ai dit qu'il ne pourroient trouver en Espagne", une personne plus en etat que vous Monsieur de leurs donner de bons renseignemens sur le pays que vous habités, et de els mettre en même de visiter tout ce qu'ils i peuvent trouver d'interessant relativament a leurs études".

Creemos que este párrafo pone en evidencia, una vez más, el concepto que más allá de los Pirineos se tenía de nuestro científico altafullense.

Pierre François Méchain y Castelló de la Plana
Daniel Gozalbo Bellés
Catedrático de Matemáticas, Universitat Jaume I - Castelló
Artículo publicado en la revista "Muntanya" del CEC, núm. 797 de Febrero 1995 (pgs. 27-28)

El astrónomo francés Pierre Méchain, con la colaboración de eruditos del país, recorrió, durante la última década del siglo XVIII, la Francia meridional y Catalunya con el objeto de efectuar la medición del meridiano DunkerqueBarcelona y elaborar un nuevo patrón de la longitud: el metro. La importancia de la expedición y su estancia en tierras del Rosselló y el Principat ha sido glosada y puesta en relieve en el ciclo de conferencias, actos y excursiones que el Centre Excursionista de Catalunya ha realizado los dos último años.

La reforma de las pesas y medidas y la implantación del sistema métrico decimal fue una de las primeras disposiciones de la Revolución Francesa, fiel al espíritu universalista y científico que la presidió: el 8 de Mayo de 1790 la Asamblea aprobó el proyecto de ley sobre unificación de pesas y medidas. En la sesión del 26 de Marzo de 1792, se decidió que el metro sería la unidad de longitud que pondría fin a la diversidad de medidas que se utilizaban y el 25 de Junio de 1792 salían de París dos expediciones: Jean Baptiste Joseph Delambre se ocuparía del arco de meridiano entre Dunkerque y Rodés, y Pierre-François André Méchain efectuaría la medición entre Rodés y Barcelona, y, al mismo tiempo, sería el responsable de la expedición. Méchain era un excelente astrónomo y un geodesista experimentado, sin duda, un de los mejores hombres de ciencia de su época. El fruto de este trabajo de medición que se prolongó más de seis años sería la adopción oficial por ley del primer cónsul Bonaparte el 10 de Diciembre de 1799 (19 frimarí del año VIII): el nacimiento del metro.

Méchain creyó necesario extender el arco de meridiano hasta las Islas, para tener la medida de dos arcos similares a los dos lados del paralelo 45°, evitando el error derivado de la forma elipsoidal de la Tierra. Esta ampliación fue aprobada el 31 de Agosto de 1802 en sesión del Bureau des Longitudes. Méchain reemprendió la triangulación y salió de París por segunda vez el 26 de Abril de 1803. A lo largo del segundo viaje, colaboró con Méchain, decididamente, Faust Vallès i Vega, XII barón de la Pobla Tornesa i la Serra d'en Galceran en Castelló, Martí Franquès en Tarragona, así como personalidades científicas valencianas y catalanes: Chaix, Canelles (que fue el comisario español de la expedición) y Salvà.

El castellonense Vallès era un hombre de gran curiosidad y de inquietudes científicas diversificadas. Por su biblioteca y gabinete de instrumentos sabemos de su inclinación a la física experimental, la química, la botánica, la historia natural, la geografía, las matemàticas y la astronomía. Tenía desde máquinas neumáticas a telescopios, un amplio herbario y una buena colección de minerales y fósiles. Mantenía correspondencia científica con Méchain, animándole "que por mi mismo me asegure si Eivissa es visible desde el Desert y el Mondúber, me propone encender grandes hogueras a horas y épocas convenientes cuando yo seré en Eivissa. Aprovecharé estas ofertas y, además, iré también yo mismo a visitar las montañas de las costas de València...", ya que en otra carta le aseguraba "...El barón de la Pobla se había tomado la molestia de subir al Desert de les Palmes, había reconocido a simple vista Torrelles, Cabrera, Eivissa y, sobre el continente, Montsià, Cullera y Sant Antoni. No hay ninguna duda sobre la posibilidad de ejecución de los grandes triángulos de dos de mis planes."


Triangulación entre la península y las Islas Baleares

Entre 1803 y 1804, Méchain recorrerá el País Valencià y las Islas. Establecerá una cadena de vértices de triangulación en nuestras montañas, aún vigente hoy en día: Eivissa, Formentera, Mallorca, Dénia, Cullera, donde medirá una nueva base de comprobación, el Puig y la sierra de Espada. Las condiciones de vida en las estaciones no podían ser peores; Madoz, cincuenta años después escribe: "Los dignos compañeros de Méchain establecieron sobre esta misma cumbre, una de sus principales estaciones, y colocaron allí cinco grandes reverberos, porque las acciones debían hacerse de noche; una tienda y una cabaña de tablas que se armaba y se desarmaba con facilidad; más siendo estos abrigos demasiado endebles para resistir las terribles ráfagas de los vientos y las tempestades construyeron junto a la cabaña de madera una casita de piedra seca...". Y la vida cuotidiana nos la describe magníficamente Aragó en sus memorias: "Se pueden imaginar fácilmente el asco que había de experimentar un astrónomo joven, confinado en una cima elevada, sin otro espacio para pasear que una extensión de unos veinte metros cuadrados, y sin otra distracción que la conversación de dos frailes cartujanos, el convento de los cuales estaba situado al pie de la loma, y que venían a verme de escondidas, infringiendo la regla de su orden."

Se había declarado una epidemia de fiebre amarilla en el sur de España. En Málaga fue particularmente grave, y un terremoto terminó de desorganizar la ciudad. Un barco procedente de Málaga atracó en el puerto de Alicante sin guardar la cuarentena, por ser una embarcación oficial. Y, a partir del correo que mantenía Méchain, llegó la epidemia a la sierra de Espada. Este punto, infectado de fiebres palúdicas, fue donde varios colaboradores cayeron enfermos. Continuó sus trabajos de triangulación en el Desert de les Palmes, en Castelló, hasta que también se le manifestaron los sínptomas de la enfermedad. Le bajaron a Castellón el 12 de Septiembre, al día siguiente le trasladaron a la casa del barón de la Pobla, donde empeoró y murió el 20 de Septiembre de 1804, acompañado de su hijo, de los colaboradores, del cónsul de Francia en València y de los amigos casteIlonenses y valencianos. Fue enterrado en la ciudad de Castelló, en medio de una gran manifestación de duelo. El mismo barón describió los últimos días de vida de Méchain, testimonio de pena y amistad, el Octubre de 1805, en dos revistas científicas, una catalana y la otra alemana. Sus papeles fueron llevados a París, mientras que los instrumentos de precisión fueron recogidos por Martí Franquès en su casa, en Tarragona.

Juli Verne glosó la expedición de Méchain y Aragó como una de las grandes expediciones científicas y en su memoria escribió el libro Aventuras de tres rusos y tres ingleses en el África austral; recordar, por tanto, el espíritu universalista y científico de la expedición, que, en palabras de Biot y Aragó, fue "la más grande en su género y la más perfecta que se pueda ejecutar", era una deuda de Ios científicos e, indudablemente, de Ios excursionistas catalanes y valencianos. El Centre Excursionista de Catalunya ha sido, sin duda, el motor y el alma de la celebración.


La cifra CERO, una gran desconocida

El Cero es la Cifra más importante en cualquier sistema numérico y también en un sistema lógico. Pero no hay que confundir el cero con la "nada", esta confusión es inadmisible tanto en la lógica como en la matemática.

El cero permite un sistema en el cual sólo diez símbolos pueden representar cualquier número y simplificar la forma de hacer las operaciones.

También es importante destacar como el ordenador utiliza un sistema de numeración binario (diferente del decimal que utilizamos en la vida cuotidiana), es decir, un sistema posicional de numeración, de base dos, que se sirve únicamente de dos símbolos: el uno y el cero.

Pero, ¿de donde viene esta cifra, este concepto cero?

Los hindúes pasaron a los árabes a finales del siglo VIII su numeración, en la cual el cero se denominaba shunya, que quiere decir "vacío" y se representaba con un pequeño redondel. Los árabes la tradujeron por sifr que los latinos convirtieron en zephirum y de aquí llegamos a cero. La palabra sirf sirvió para denominar todos los números: cifra.

Los árabes introdujeron en Occidente el sistema decimal y el concepto del cero, que causó un gran impacto en las matemáticas, permitió el esplendor del álgebra y también la construcción de las primeras tablas trigonométricas y astronómicas.

Los árabes llegaron a Europa, por Andalucía, hacia el año 800 dC. Aquí aún se utilizaban los sistemas griego y romano de numeración, que eren mucho más retrasados que el indo-árabe. La nueva numeración pronto ganó adeptos en los reinos cristianos que crecían a medida que la reconquista avanzaba.

El hecho que Borrell II, conde de Barcelona, trajese el monje benedictino Gerbert d'Orlahc a Cataluña y le hiciese aprender matemáticas y astronomía tuvo como consecuencia que cuando este se convirtió en Papa, con el nombre de Silvestre II, contribuyese fuertemente en la adopción del sistema decimal en Europa y, por tanto, se convirtió en un de los difusores más importantes de la nueva numeración y, en especial de la cifra cero.

En la edad media, los matemáticos árabes occidentales utilizaban estas representaciones de les cifras numéricas, que evidentemente no son muy diferentes de las que se usan actualmente:





ARAGÓ, Jean
François Dominique


CANELLES i Carrera, Agustí

de MARTÍ i Franquès, Antoni

MÉCHAIN, Pierre François André

 

BIBLIOGRAFÍA

Francesc ARAGÓ: Història de la meva joventut. Barce-lona, 1937.


J. LLABRÉS BERNAL: Notícias y relaciones históri-cas de Mallorca. El siglo XIX. Palma, 1958.

Enric MOREU-REY: El naixe-ment del metre. Palma, 1956.

Pere MOREY SERVERA: "Aragó a s'Esclop o els riscs del comodise", dentro de Lluc, 731, Palma: Julio - Agosto de 1986.

F. OLIVÉ I GUILERA: "Seguint el meridià", 19, dins Dossier de la excursión "La mola de l'Esclop - puig de Galatzó", Mayo 1994.

G. VALERO MARTÍ: "La mola de l'Esclop", dentro Camins i paisatge, II. Palma, 1992.







































































































































































 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 


BIBIOGRAFÍA

ANNALES DE CHIMIE ET DE PHYSIQUE (1824). Extrait des Séances de l'Académie royale des, Sciences. Séance du lundi 3 mai. Volumen XXVI, pgs. 334-335. París.

A UTORITAT PORTUÀRIA DE TARRAGONA: Arxiu Històric del Port.

BIOT et ARAGÓ (1821): Récueil d'observations géodésiques astronomi-ques et physiques, execu-tées par ordre du Bureau des Longitudes de France, en Espagne, en France, en Anglaterre et en Écosse. V. Courcier, Librairie pour les Sciences. París.

B. HERNÁNDEZ y F. MORERA: Descripción histórica de las estatuas, medallones, etc., que adornan el frontispicio del Ayuntamiento y Diputa-ción. Tarragona.

Diego LÓPEZ BONILLO i Salvador I. ROVIRA i GÁMEZ (1986) El Port de Tarragona. Caixa de Pen-sions "la Caixa". Edición conmemorativa del LXXV aniversario en Tarragona.

Enric MOREU-REY (1956). El naixement del metre. Ed. Moll. Palma de Mallor-ca.

Antoni QUINTANA i MARÍ (1934): Una carta inédita del físico Jean-Baptiste Biot (1774-1862). Archei-on. Archivio di Storia della Scienza. Vol. XVI, pgs. 316-318. París.

A. QUINTANA i MARÍ (1935). Antoni de Martí i Franquès (1750-1832). Memòries originals. Estudi biogràfic i documental. Memòries de l'Acadèmia de Ciències i Arts de Bar-celona. Tercera época. Vol. XXIV. Barcelona.

A. QUINTANA i MARÍ (1992): Epistolari d'Antoni de Martí i Franquès i d'al-guns dels seus contempo-ranis (1780-1833). Estudis Altafullencs, 16, pgs. 51-121. Centre d'Es-tudis d'Al-tafulla.

A. QUINTANA i MARÍ (1994). Antoni de Martí i Franquès, un pragmàtic de la Ciència. Conferencia en la III Trobada de la Societat Catalana d'Història de la Ciència i de la Tècnica, a Tarragona. Diciembre 1994 (en imprenta).

F. Xavier RICOMA i VEN-DRELL (1982): Notícies de l'ermita de Sant Joan de Tamarit. Estudis Altafu-llencs, 6, pgs. 511. Centre d'Estudis d'Altafulla.

Salvador-J. ROVIRA i GÓMEZ (1991): Els Martí, un llinatge del Baix Gaià (segles XVI-XVIll). Publ. "Paratge Tarragoní" 1, Ta-rragona.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

BIBLIOGRAFÍA

A. E. TEN ROS (1987), Un astrónomo ilustrado: Fausto Vallés i Vega. Actas de las II Jornades de Matemàtiques, 59- 77. Societat Castellonenca de Matemàtiques. Diputació de Castelló. (Incluye parte del epistolario de Faust Vallès. Bastante intere-sante.)

E. MOREU REY (1956), El naixement del metre. Pal-ma de Mallorca, Raixa. (El clásico libro que todos de-beríamos leer.)

J. IGLÉSIES (1965), Un moment estel·lar de la Ciència a Catalunya en el segle XVIII. Barcelona. Dal-mau (Da noticias exce-lentes sobre el sabio tarra-conense coetáneo Martí Franquès.)

F. ARAGÓ, Història de la meva joventut. Barcelona. Barcino. 1937. Ed. Cata-lana. (Un libro autobio-gráfico delicioso del as-trónomo y matemático qui-zás de más prestigio en el siglo XIX francés.)

 

 

 

[ Principal|Retorno ficha ruta| Ser-Info-Sender | Refugios de Catalunya | Barnatresc|Contactar ]
Copyright © 1999 Catalana de Senderisme